El peaje de Etxegarate comenzará a funcionar en 2018

FTE: TRANSPORTE3.COM – 05/07/16

Desde el año 2010, cuando la coalición formada por PNV y PSE estaba al frente de la Diputación de Guipúzcoa, se venía hablando sobre la posibilidad de implantar este peaje. Un año después, la llegada de EH Bildu frenó este proyecto que ahora ya tiene fecha de inicio.

Desde el 1 de enero de 2018, los 12.000 camiones que a diario transitan por la N-I deberán pagar peaje. Se instalarán tres arcos de paso en Irun, Andoain y Etxegarate, que identificarán el volumen del vehículo y si supera las 1,5 toneladas se procederá a leer de forma automática la matrícula. En caso de tener Via-T, el pago del peaje se efectuará de forma automática. El vehículo no tendrá que detenerse en ningún momento.

¿Cuánto se pagará?
Los camiones que circulen desde Etxegarate a Irun abonarán 10 euros, el máximo. El paso por Etzegarate costará 3,5 euros; el paso por Andoain, menos de 1 euro; y si el vehículo recorre desde Andoain a Irún serán 3,5 euro. Las cantidades no son las definitivas porque las tarifas deberán ser aprobadas por las Juntas Generales.

Pagarán todos los transportistas
La diputada de Infraestructuras Viarias, Aintzane Oiarbide, ha explicado que la medida afectará a todos los transportistas, incluidos los guipuzcoanos, porque la normativa de la UE impide “discriminar” en el sistema de cobro. La Diputación había planteado la posibilidad de librar del cobro a los transportistas guipuzcoanos, pero no ha sido posible por razones legales, ha asegurado. Aunque se estudian medidas para compensarles, ya que serán los grandes perjudicados.

Tres millones de euros al año
La instalación de este peaje requerirá de una inversión inicial de 10 millones de euros, en concepto de diseño del equipamiento y de las obras de instalación. Una vez el sistema entre en servicio, las estimaciones apuntan a que el peaje recaudará 7 millones de euros en total, a los que habrá que descontar casi cinco millones de euros de gasto operativo y de mantenimiento de la vía. Al final, el beneficio estimado rondará los tres millones al año, a los que habrá que sumar otros tres millones euros que actualmente gasta la Diputación para mantener la N-I y que ya no tendrán que salir del presupuesto foral.